En un contexto, donde
la deuda externa es el principal tema, en una entrevista para Jordi Évole, el
mandatario ecuatoriano declara que si bien no existe una receta para manejar el
pago de la deuda externa existen principios: “El principio fundamental es quién
manda en una sociedad, si el capital o los seres humanos”; se debe buscar el bienestar de la gente y no
del capital financiero, declara Correa.
Con su particular
sonrisa y su ya conocido discurso donde el entrevistador se encuentra en una posición
difícil para seguir replanteando más preguntas, el mandatario tiene una respuesta
para cada tema que se le presenta, y en esta entrevista no hubo excepción.
Évole se remite a la
decisión de Correa de no pagar una deuda que tenía el Ecuador. Según el
mandatario esto ocurrió porque esta era una deuda ilegítima y les obligaron a
que se la vendieran pero a precio de mercado. Para el mandatario ecuatoriano en
su gobierno el poder de los bancos y el Fondo Monetario acababa ahí ya que era
el pueblo quien debía mandar.
Frente a la banca el
mandatario tiene una fuerte posición ‘Deja tu casa para que te la quite el
banco, que te prestó para esa casa sobrevaluada y ahora te la quita cuando
tienes problemas’, en eso no hay problema. Que la gente se suicide porque le
quitan la casa, no hay problema. Pero que quedemos mal, entre comillas, frente
a los banqueros internacionales en sus cocteles del Fondo Monetario, frente al
capital financiero, sí es terrible. Esto es pura ideología, no es técnica ni es
nada”, comenta.
Pero, ¿qué pasó después
de la década ganada de Correa?
El Ministro Coordinador de Política Económica, Diego
Martínez declaró para la BBC que: "En términos relativos la inequidad
en la distribución del ingreso disminuyó (medida por el coeficiente Gini),
pero en valores absolutos la desigualdad se incrementó. La 'década ganada' fue
para pocos: grandes grupos económicos, el capital chino (tanto petrolero como
minero), y hasta el clásico capital financiero internacional".
Por otro lado, para el economista Walter Spurrier,
aunque hay aspectos para destacar como la mayor recaudación impositiva y la
modernización de la infraestructura nacional, se desperdició la
oportunidad de desarrollar el país con esa gran bonanza petrolera que
terminó en 2015.
Con sus lasos con China, la soberanía de la que
habló durante toda la entrevista no se vio reflejada al final de su mandato,
donde actualmente existe un gran porcentaje de la población ecuatoriana que no
ve con buenos ojos al expresidente y existen unos pocos que anhelan su regreso.







